jueves, 18 de agosto de 2011

Moo, un amor a primera vista

Mientras preparaba y seleccionaba unos datos para mi próximo post me topé con Moo y quedé súper enganchada con él. Si bien ya lo conocía de antes recién ahora lo vi en plena acción y es lo más. Además de sus geniales ojos verdes tiene una personalidad que desborda la cámara.
Moo es el gato de una fotógrafa de quien voy a escribir en la siguiente entrada, pero no podía dejar pasar esta oportunidad de presentárselo para que comprendan mi enganche. Sé que a ustedes pueden gustarles más los perros pero me imagino que no van a poder dejar de reconocer que Moo no es un felino cualquiera y su dueña cuenta con toda mi sana envidia.
Acá les dejo un popurrí de sus mejores poses, espero que les guste.


Fotos: Katie Sokoler

lunes, 15 de agosto de 2011

Irene Cara y dos inolvidables temas de los 80

Sábado de veda electoral  por la noche. Escucho en la radio, después de muuuucho tiempo, “What a feeling”, el tema principal de la película “Flashdance” y por primera vez en más de 20 años me pregunto de quién es esa canción, quién la interpretó.
No me llevó mucho tiempo averiguarlo. Por insólito que suene y aunque ustedes no lo crean, a esta altura de mi vida recién me entero que fue una cantante y actriz llamada Irene Cara, quien a mediados de los 80 ya era ultra popular por su actuación e interpretación cuatro años antes en “Fama”.
En un ataque ochentoso no sólo me puse a repasar estos dos videos musicales, sino a buscar quién fue y es esta mujer que a los 21 años, en 1980, llegó a los primeros puestos del ranking de discos más vendidos por la banda sonora de “Fame”.
Si ustedes escucharon hablar de Irene Cara me van a sorprender, porque -les juro- en mi vida supe quién era. Claro que también es muy posible que nunca prestara atención cuando en la radio mencionaba el nombre de la intérprete de esos temas.
Webeando en busca de información ahora ya sé que su nombre real es Irene Escalera y que nació en 1959 en el Bronx en Nueva York; que si bien sus primeros pasos los dio en series de televisión y en los escenarios de Broadway, saltó justamente al éxito en 1980, en esa película de Alan Parker (director de films como Evita en 1996 con Madonna o La vida de David Gale del 2003 con Kevin Spacey) donde interpretó a joven estudiante negra, Coco Hernández, en la Escuela de Altos Estudios Artísticos de NY, además de interpretar varios temas que formaron parte de la banda sonora del filme.
Considerado un himno generacional de principios de los 80 el tema disco “Fame” y la balada “Out here on my own”, le permitieron a Irene Cara nominaciones a grandes premios como mejor artista y vocalista pop, así también como actriz de musical. Premiaciones que obtuvo recién en 1984 con su tema “What a feeling” en la inolvidable película “Flashdance”, por el que obtuvo un Oscar a la mejor canción, un Globo de Oro y un Grammy.

DIRECTO AL ANONIMATO
Pero después de esos éxitos, sus actuaciones e interpretaciones fueron mucho menores y discretas, que desde mi punto de vista no valen ni mencionar. En 1987 lanzó el disco "Carismatic", por el que entró en juicio por desacuerdos económicos con sus managers (ocho años más tarde logró una sentencia favorable y recibió un millón de dólares). En 1989 interpretó la canción "Love Survives" pertenciente a la banda sonora de la película de animación "Todos los perros van al cielo" de Don Bluth.
Durante el resto de la década de los 90 se retiró del mundo del espectáculo. Regresó en 2000 cuando se unió a DJ Bobo, para grabar una versión dance de "What a Feeling" que funcionó muy bien a nivel europeo. Un año más tarde fundó su propio grupo llamado "Hot Caramel". En 2003 participó en el especial televisivo "The Disco Ball - A 30 Year Celebration", donde volvió a interpretar sus antiguos éxitos. Últimamente ha intervenido en otros programas musicales similares, como lo demuestra su participación en 2005 en "Hit Me Baby One More Time”.
Sin duda no pudo superar sus dos grandes éxitos, “Fame” y “What a felling” al marcar toda una época y por esa misma razón son los más recordados y los únicos que suenan una y otra vez en las radios.
Aquí les dejo el trailler original de la película “Fama”, además de los dos temas; a mí me trajeron a la memoria esos tiempos en donde todavía era chica y miraba con admiración esos filmes que para los adolescentes de la época eran símbolos de juventud, progreso y sobre todo de que el éxito siempre es posible si uno se anima a hacer realidad sus sueños.



jueves, 11 de agosto de 2011

Arte acuático

Esta mañana encontré por internet unas fotos buenísimas de una escultura de una mujer gigante en un lago de Hamburgo (Alemania). Me gustaron tanto que las quería subir a mi facebook pero me encontré con la novedad que no funciona.
En fin, eso no es impedimento para que comparta con ustedes estas imágenes de arte acuático que me parecen sorprendentes.
Según la noticia publicada por Reuters -las imágenes también pertenecen a ellos- hace unos días se instaló en el río Alster, que atraviesa la ciudad de Hamburgo y desemboca en el río Elba, tendrá por unos días más una ingeniosa escultura en sus aguas.
Se trata de la “Sirena Gigante”, una obra diseñada por artista y publicista Oliver Voss que fue fabricada en espuma y polietileno, de 13 metros de altura y 98 metros de largo. Esta mujer se encuentra sumergida y sólo pueden apreciarse la cabeza y las rodillas. Desde la orilla la gente no se cansa de fotografiarla mientras que diversas embarcaciones se acercan para apreciarla.
Al parecer la obra permanecerá expuesta unos días más para luego ser desmontada y quedar en el recuerdo.
Bueno acá les dejo algunas fotos para que las disfruten.






La Argentina que duele

Anoche tuve la oportunidad de ver un largometraje realizado por una estudiante de cine del Instituto Universitario Nacional de Artes de Buenos Aires. Se trata del primer filme en formato de documental de Clarisa Navas: “Retratos de otro país, 200 años después”.
¿Qué tiene de particular esta filmación de otras? La hace tan particular, como para ser recomendada, es quiénes hablan y qué dicen. Los que aparecen en el audiovisual son argentinos que viven en las fronteras del país y exponen una realidad totalmente distinta a la visión oficial que se tiene de la Argentina desde Buenos Aires.
Este trabajo fue elaborado a propósito de los festejos por el Bicentenario de la Revolución del 25 de Mayo de 1810; plantea justamente que en las zonas limítrofes -por distintos motivos- los argentinos no tenemos nada que festejar.
Se filmó en diferentes regiones del país durante 2010 y fue producido de manera artesanal con recursos limitados y el apoyo de diversas personas a lo largo de Argentina, de allí algunos problemas en su edición; pero lo importante y lo que me motivó hacer referencia de él en este post es su contenido, lo que refleja, es la deuda que la nación (o sea todos los argentinos) tenemos con nuestros compatriotas que viven, pelean y padecen en las fronteras.
No es casual que haya entrevistado a descendientes de pueblos originarios de cada zona. Guaraníes correntinos, Qom formoseños, mapuches neuquinos, cada a su modo expone que el concepto de Bicentenario no es igual en cada latitud de la Argentina y el significa está aún más lejos de comprenderse.

SIN LUZ A KILÓMETROS DE YACYRETÁ
Y SIN AGUA EN FORMOSA
En la isla Apipé (unas 25.000 hectáreas de tierra que pertenecen a la provincia de Corrientes pero que se encuentra en aguas del río Paraná bajo jurisdicción paraguaya) la vida no es para nada apacible. Si bien a contados kilómetros se encuentra la represa de Yacyretá, los aproximadamente 2.000 habitantes que allí residen no tienen luz eléctrica, viven en su mayoría de la pesca o de un empleo público. Los médicos no van casi nunca y una partera de lugar atiende desde los nacimientos hasta casos graves de enfermedades, accidentes y emergencias que a veces requieren el traslado urgente a la ciudad costera de Ituzaingó, la localidad más cercana al Norte de Corrientes. Los maestros tienen que utilizar pasaporte para cruzar las aguas en lancha y llegar a dar clases en la escuela. La vida transcurre entre miserias, necesidades y mucha voluntad por sobrevivir de esos argentinos.
En este diálogo constante que se establece entre los protagonistas, los realizadores y el público, surge otra historia que corresponde a los relatos que brindan los representantes de una comunidad Qom en la provincia de Formosa.
Estas familias se asentaron en unos terrenos que aseguran que por derecho natural les pertenece desde siempre, pero que los documentos legales afirman que fueron adquiridos por el gobernador Gildo Insfran. Los líderes de ese grupo exponen que no pueden salir de esas tierras porque no podrían regresar. Constantemente se ven asediados y perseguidos por fuerzas policiales o paramilitares para su desalojo; ni siquiera tienen agua y conseguirla resulta toda una odisea.
Explican además en dónde reside la insistencia para que los reconozcan como comunidad Qom y no Tobas. Una palabra, esta última, que proviene del guaraní: tová y que significa rostro, cara, frente, pero que para ellos tiene toda una connotación despectiva debido a que los qom solían practicar la decalvación de la parte delantera del cuero cabelludo y que por esa razón los españoles los llamaban “frentones”. Es así que en su idioma ntokóit comenzaron a autodenominarse qom que significa hombre.
En sus relatos no podía faltar las persecuciones y presiones a las que se ven sometidos los hombres y mujeres de la comunidad a quienes con cada elección los punteros políticos les quitan y retienen el Documento Nacional de Identidad para asegurarse de que voten por algún candidato en particular.
Para ellos el planteo es lógico, cómo van a sentirse argentinos, cómo tiene que tener algún significado el Bicentenario, sino no somos todos iguales; ellos lo viven cotidianamente y a manos de quienes tienen que asegurarles el cumplimiento de sus derechos.

EXTRANJEROS EN LA FRONTERA Y EN EL PAÍS
Otro tanto ocurre en Jujuy en el límite con Bolivia, en cómo los hombre-hormiga, muchos de ellos bolivianos, tantos otros argentinos, se desloman literalmente el cuerpo pasando por la frontera todo tipo de mercaderías, desde cajones con botellas de cerveza, electrodomésticos, cajas con mercaderías, bolsas de harina, etc. Hombres, mujeres, niños y ancianos por igual destinan todo su día a hacer de transporte por 15 o 20 pesos por jornada (sí leyeron bien, cuando lo ví y lo comentaban no lo podía creer), los que más suerte tienen consiguen al finalizar tantas horas de trabajo unos 50 pesos.
En Villa La Angostura en la provincia de Neuquén, un sitio privilegiado por sus paisajes y la presencia de turistas, la lucha constante de los descendientes de los pueblos mapuches no tiene descanso. Extranjeros siguen comprando tierras y contratan a efectivos policiales argentinos, que convertidos en paramilitares, asedian las tierras y con motosierras cortan las casas de madera, desalojando y obligando a sus dueños originarios a irse de sus lugares, porque no se les permite el acceso ni siquiera al agua potable para beber. Los ingleses y norteamericanos cuentan con más garantías y defensas que estos argentinos para establecer complejos turísticos que ni siquiera cuentan con plantas de tratamiento de residuos cloacales que vuelcan, contaminando, los grandes lagos.
Una historia semejante a esta, es la que exponen los habitantes de Colonia Carlos Pellegrini, en el corazón de los Esteros del Iberá, donde una vez más individuos y compañías extranjeras de ecología extrema buscan la conservación de ese patrimonio natural, llegando incluso a desalojar a productores correntinos de la zona, algunos de los cuales terminaron sus días viviendo en la calle, tirados en las entradas de pueblos vecinos, sin que las autoridades municipales, provinciales o nacionales se preocuparan por sus destinos.

DE SANGRE AFRO
Y en Buenos Aires, también se menciona la realidad de los afrodescendientes, quienes aún en la actualidad se ven discriminados, inclusive por los hijos, nietos, bisnietos de negros africanos que reniegan de su origen. En el documental insisten que no quieren ser recordados como los negritos que vendían pastelitos y velas en la plaza de Mayo durante la revolución de 1810.
“Retratos de otro país, 200 años después” duele. Queda claro todo lo que no sabemos de otros argentinos y de la Argentina. Y pone en el tapete que son justamente las diferencias que nos separan las que nos hace ser ni mejores ni peores, ni ciudadanos de primera por vivir en Buenos Aires o de segunda por vivir en el interior, sino simplemente compatriotas por igual. Lástima que la gran mayoría todavía no lo comprenda, sobre todo nuestros representantes. Por eso hace falta que este tipo de largometrajes llegue a todos, creo que no exagero cuando afirmo que es nuestra garantía a futuro de mayor igualdad.
Vale la pena destacar que el equipo de producción y realización estuvo a cargo de Yaguá Pirú Producciones, con Maia Sol Navas, Mariana Repetto y Clarisa Navas y la producción asociada y el trabajo de cámaras corrió por cuenta de Pablo Dellamea.
Realmente imperdible.

lunes, 8 de agosto de 2011

I wanna do bad things with you

Soy una convencida de la fuerza que tienen las palabras en su idioma original. No es lo mismo decir: “Quiero hacer cosas malas contigo”, que “I wanna do bad things with you”, el sonido es más concreto, más hot. Bah qué sé yo, por lo menos así me parece y más si viene acompañado de la voz de Jace Everett. Vuela mi imaginación a noches oscuras y apasionadas.
“Bad things”, el nombre de la canción, es el tema musical de la serie de televisión True Blood (Sangre verdadera) y no hay duda que la letra y la música le van como anillo al dedo a este programa que ya va por su exitosa cuarta temporada en Estados Unidos y en el cual desbordan las bajas pasiones.
En True Blood la capacidad de asombro está a la orden del día, las fuerzas del bien y el mal se entrecruzan permanentemente de acuerdo a los propios intereses del momento, el amor se entremezcla con el sexo y el poder, y todo tipo de seres sobrenaturales estereotipados, que parecen personas comunes y corrientes, viven experiencias al borde de la coherencia al caer la noche o al salir la luna llena.
Vampiros, telépatas, metamorfos, asesinos, sacerdotisas, hombres lobo, hombres pantera, hadas madrinas, fantasmas, brujas y chamanes, han pasado por los cuatro años que lleva esta serie de televisión; cada uno a su modo contribuyó a que la historia tenga “cosas malas” para mostrar.
La serie creada por el director Alan Ball es una adaptación de los libros “The Southern Vampire Mysteries” de la escritora Charlaine Harris, quien anunció hace unos días que concluyó con el número 12 de esta saga.
El éxito que fue sumando con cada temporada le permite contar con una importante cantidad de fanáticos en todo el mundo, que ya la consideran un fenómeno de la cultura pop y hasta tuvo su tapa en la revista Rolling Stone.
No sólo hay un montón de famosos que quieren aparecer en alguno de los capítulos de True Blood, sino que también ya tiene su propia versión/parodia porno y los directivos de la cadena HBO a la que pertenece, no descartan, llevar la historia a la pantalla grande.
Para los que nos gusta la fantasía, los cuentos de vampiros y con un alto contenido erótico no se la pueden perder. La fórmula del éxito se completa con una selección de actores -sobre todo los masculinos- con cuerpos esculturales y caras perfectas. Ideal para nosotras las mujeres que no podemos dejar de admirar un buen ejemplar cuando se presenta. En True Blood están todos juntos y hay para todos los gustos.
Por lo pronto les dejo el link de la canción para que imaginen como yo, encuentros apasionados con algún atractivo vampiro u hombre lobo.


jueves, 4 de agosto de 2011

Un lugarcito para la reflexión

Quienes me conocen saben que los libros de Paulo Coelho no son para mí. No me atraen; sin embargo una amiga me pasó hace unos días este relato del escritor brasileño que me gustó mucho y quiero compartirlo con ustedes. En esas palabras encuentro muchas coincidencias con mi forma de pensar, de ver la vida; ideas y expresiones que he compartido con gente que amo y que espero que les haya servido en su momento. Por esa misma razón le doy un espacio en este blog para que pueda servir de ayuda a quienes lo lean, o al menos que sea un recordatorio de que siempre tenemos que “cerrar círculos” y seguir adelante.

CERRANDO CÍRCULOS

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.
¿Terminó tu trabajo?, ¿Se acabó tu relación?, ¿Ya no vives más en esa casa?, ¿Debes irte de viaje?, ¿La relación se acabó? Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente "revolcándote" en los por qué, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste va a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos y todas estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.
No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!
Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros.
Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación.
Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente…
El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú… Suelta el resentimiento. El prender "tu televisor personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte lentamente, envenenarte y amargarte.
La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando "puertas abiertas" por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones? , ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.
Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.
Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.
Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque te repito: nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Por eso cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.
Hay muchas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad. ¡Esa es la vida!

Paulo Coelho

lunes, 1 de agosto de 2011

Cosecha roja

Las historias policiales son las que más apasionan a los lectores. Los periodistas sabemos muy bien que la sección Policiales de los diarios son las que concentran las primeras lecturas. Todo el mundo quiere saber qué pasó y cada detalle, cuanto más escabroso suene más interés despertará. Obviamente no soy una excepción a esa forma de morbo por este tipo de noticias y ni hablar de las novelas.
Creo que en otro artículo ya mencioné que desde chica me super enganchaban los cuentos de Edgar Allan Poe, quien por cierto desarrolló un estilo muy particular y racionalista para narrar soluciones a los hechos policiales de ficción. ¿Quién no leyó Los crímenes de la calle Morgue, el Misterio de Marie Roget o La carta robada? Donde el principal personaje es el detective Auguste Dupin. Me encantaba la calidad con que razonaba para hallar al culpable.
Ni hablar de las historias de Sherlock Holmes y su acompañante el doctor John Watson de Arthur Conan Doyle. Y por supuesto mi favorita la escritora Agatha Christie con sus personajes el inspector de Scotland Yard Hércules Poirot o la ancianita Miss Marple, que resolvieron fantásticamente “Asesinato en el Orient Express”, “Muerte en el Nilo”, “Muerte en la vicaría”, “El tren de las 4:50”, entre un montón de novelas geniales.
Noches enteras me quedé leyendo estas geniales historias sin parar sólo para saber quién era el asesino o cómo se develaba el misterio.
Es totalmente cierta la expresión que señala: la realidad supera la ficción. Porque en verdad los hechos policiales ocurridos, no sólo hace décadas sino también en la actualidad, le ganan por lejos a los novelistas que leía de chica.
Por estos días finalmente pude conseguir un libro que busqué por mucho tiempo y que contiene relatos policiales argentinos de distintas décadas. Son notas escritas por el periodista especializado en esta temática, Ricardo Ragendorfer y se llama “A pura sangre”.
En realidad ya había leído sus historias que publica mensualmente en la revista Caras y Caretas en la sección Cosecha Roja. En ellas y con buen tino, este periodista da cuenta de hechos que marcaron hitos en la crónica policial del país y que de una u otra forma tuvieron trascendencia en los medios. Esos relatos son los que forman parte de este libro que me resultó sumamente interesante, no sólo por tratarse de crímenes verdaderos sino porque ni siquiera me había enterado de muchos de ellos hasta que los leí.

17 NARRACIONES
Allí están reunidos relatos en los cuales se hace referencia incluso a los escritores de las novelas policiales, como en “Un enigma para Poirot” que narra un asesinato ocurrido en marzo de 1990 en la Recoleta y que a través de los diarios  se conoció como “El crimen de la modelo”.
En él se mezcla lo escabroso con lo ridículo: la balearon a la salida de un albergue transitorio, se decía que era descendiente de la nobleza y que había contratado su propia muerte; pero el verdadero protagonista de la historia era su asesino, Tito Colman, un hombre que no sabía vivir en libertad.
Un asesinato que sin duda tuvo todos los ingredientes para derramar ríos de tinta. “Su argumento transpiraba glamour: una modelo por cuyas venas corría sangre azul y un misterioso oficial de la Armada, emboscados en un barrio paquete, con el trasfondo de un increíble completo”, resume Ragendorfer.
También retrata en “Amor a la tramontina”, la historia de Fabián Tablado quien en 1996 mató a su novia de 113 puñaladas. La justicia lo condenó a 24 años de cárcel; tras las rejas se hizo evangelista y hasta se puso de novio con una fan que lo vio por televisión y se enamoró.
En “Ninguna boda, tampoco funeral”, el periodista trae a la memoria el caso de María del Carmen Rombolá quien está presa por matar a su pareja en agosto de 2003; un hombre de casi dos metros y 200 kilos, a quien descuartizó frente a una parrilla con ayuda de su amante.
Entre las historias de asesinos recopiladas en este libro aparecen las muertes de Luis Fernando Iribarren en 1995, conocido como “El chacal de San Andrés de Giles”. En “Una herencia en cada palada” cuenta cómo mato a su tía de un hachazo en la cabeza y la enterró en el jardín. Claro que nueve años antes había empuñado la pala para cavar las tumbas de sus padres y sus hermanos.
Imperdible “El catequista arrepentido”. Según cuenta los crímenes tuvieron lugar una madrugada de octubre de 1989. La culpa de este doble crimen la tuvo un “picadito” de fútbol. Los perdedores no soportaron la derrota; masticaron la bronca durante varios días y se vengaron asesinando a los rivales de un modo atroz. El que apretó el gatillo, un buen cristiano, se entregó en compañía del propio Ragendorfer.
“El trébol de la mala suerte”, otra historia de muerte pero ocurrida en 1922. Mateo Banks tenía dos estancias, era socio del Jockey Club, militaba en el Partido Conservador y portaba el palio en las procesiones. También era un derrochón y un jugador empedernido que no pagaba sus deudas. Mató a su familia para heredar y armó un teatro que fue su perdición.

ASALTOS, ATAQUES COMANDOS Y ROBOS AÉREOS
Por supuesto en el libro de Ricardo Ragendorfer también figuran otros hechos. Un asalto histórico como el perpetrado a la Policlínica Bancaria en 1963, o una referencia al ataque al Batallón Domingo Viejobueno en la localidad de Monte Chingolo en 1975, que se considera la mayor batalla librada por la guerrilla y que dejó un saldo de 60 muertos. Este periodista entrevistó, 30 años después, a un militar de los servicios de Inteligencia que cuenta quién y cómo se infiltró en el ERP y delató la movida.
No podía faltar el insólito secuestro, el 28 de septiembre de 1966, de un vuelo de línea a manos de un comando nacionalista que secuestró el avión y lo desvió a las Islas Malvinas. Cuentan que fue el primer acto de piratería aérea en la historia argentina. Resultó una maniobra inoportuna, porque ese día el canciller Costa Méndez reclamaba por las Islas en la ONU y el dictador Onganía jugaba al polo con el marido de la reina Isabel.

CASI UNA CARCAJADA
Además de personajes que también hicieron historia en las crónicas policiales como el comisario Mario Naldi, con su Magnum en la cintura y sus elegantes zapatos blancos era el dandy de la Bonaerense. “Jugador de rugby, veraneante en Punta del Este y dueño de cuentas poco claras, engrosadas a medida, sus sonoros operativos terminaban en la nada”.
O Gustavo Germán González el periodista que hizo de la crónica policial un arte. Según narra Ragendorfer contaba los crímenes más truculentos con una picardía que agotaba las ediciones del diario Crítica, donde trabajaba. Su obra maestra no fue una nota sino la resolución de un asesinato. “Firmaba como GGG, casi una carcajada”.

DE JAURÍAS Y OTRAS ANÉCDOTAS
Y en el libro no podían faltar las anécdotas, como el caso de la falsa muerte de un violinista clásico devenido rockero “que generó una necrológica que daba gusto leer: lo mostraba talentoso, divertido, genial. Fue una compensación por la que se escribiría años más tarde, que se limitó a contar que había sido atropellado por un ciclista que escapaba de una jauría de perros furiosos”.
Vale la pena contar este detalle: Al parecer en la ciudad de La Plata en 2003 se registró un hecho que llamó la atención de muchos: un grupo de perros cimarrones que circulaban furtivamente por el zoológico de esa ciudad asesinaron a cuatro canguros. “Después de devorar a las víctimas la jauría se dio a la fuga. Luego de ello los ataques nocturnos de la banda canina siguieron ocurrieron. En alguna ocasión volvían a ingresar a través de pozos que hacían con las patas, otras directamente se escondían en algún sitio del zoo. La escalada de violencia desatada por los perros se cobraría 13 víctimas más: siete muflones de Córcega, dos ciervos y cuatro ñandúes”.
Según cuenta el periodista, luego comenzaron a merodear por el Paseo del Bosque, atacando a docentes del Observatorio, estudiantes del Museo de Ciencias Naturales y simples peatones. Luego extendieron su animoso accionar hacia zonas más urbanas. Fue en esa ocasión y mientras un ciclista escapaba de ellos que atropelló el violinista-rockero, quien falleció tres días después.

SUICIDIOS QUE HICIERON HISTORIA
Por supuesto “Aquella vieja costumbre del suicidio”, relato a través del cual toma la muerte en los 70 del conserje del Club Argentino de Ajedrez, que se cortó las venas en un baño de la institución, para recordar la tradición vigente en la Argentina desde Leandro N. Alem hasta los suicidas del 30.
En ese sentido, Ragendorfer señala: “en un pasado remoto existió una especie de tradición que consistía en suicidarse en los clubes más exclusivos de Buenos Aires. Se remontaba al 10 de julio de 1896, cuando Leandro N. Alem se mató de un tiro en el Club del Progreso. En uno de sus bolsillos fue hallada una carta, en la que simplemente decía: Queridos consocios, disculpen que les haya hecho pasar este mal trago, pero quise que mi cadáver quedara entre manos amigas. Desde entonces, el rito de matarse se fue amoldando a códigos que debían cumplirse a rajatabla. Por ejemplo quien se considerara un verdadero caballero debía suicidarse preferentemente con un disparo en la sien, de lo que se desprende que estaba muy mal visto infringirse la muerte mediante el cobarde recurso de ingerir algún veneno. Por eso mismo, en el velatorio de Horacio Quiroga, que se suicidó el 19 de febrero de 1937 tragando una exagerada dosis de cianuro, su colega Leopoldo Lugones se paró junto al féretro para acariciarle la frente al finado, y decir: Horacio, te suicidaste como una sirvienta. Fue paradójico, desde luego, que el propio Lugones, tras despedirse de sus más cercanos amigos en el Círculo Militar, se haya suicidado en una isla del Tigre exactamente el 19 de febrero del año siguiente, ingiriendo nada menos que ¡cianuro!”
La crónica roja está al orden del día en las calles y también en los libros. Obviamente prefiero estos últimos. “A pura sangre”, sin duda, es un libro para los amantes de la crónica roja como yo, que nos enganchamos hasta saber hasta el último detalle, imaginando -tal vez sin darnos cuenta- que somos un poquito Poirot, Dupin, Miss Marple o Sherlock Holmes.
Admito que no estoy ni cerca de poder resolver un caso policial, pero disfruto del morbo y ahora ya tengo la vista puesta en el próximo libro que quiero conseguir y que casualmente me enteré de su existencia al leer la trayectoria de Ricardo Ragendorfer, pues es autor de “Robo y falsificación de obras de arte en Argentina”, cuando lo consiga se los comento.