Que el sexo está de moda no
es ninguna novedad, que la literatura erótica para mujeres fue lo más
promocionado durante 2012, tampoco. Sabiendo esto no sé bien por qué terminé
siendo convencida que podría resultar interesante la trilogía de Cincuenta
Sombras (Cincuenta sombras de Grey, Cincuenta sombras más oscuras y Cincuenta
sombras liberadas)
Lo admito, me
dejé llevar por el marketing que giró durante todo el año pasado en torno a la
historia de Christian Grey y Anastasia Steele. Porque fueron los más vendidos;
que la autora fue declarada como una de las 100 personas más influyentes del
mundo; que los libros tenían atrapadas a las mujeres entre 20 y 40 años sin
poder dejar de leer. Lo tendría que haber visto venir, pura publicidad y cero
contenido.
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