miércoles, 14 de noviembre de 2012

Grandes historias en pocas líneas




Hace unos días tuve oportunidad de de leer y asistir a la presentación de dos libros de una misma autora. Se trata de una reedición ampliada de “El latido de la sien” y “100 moléculas de letras” de la escritora correntina Elena Zelada de Fiorio. Y como estas dos obras me parecieron tan geniales, no podía dejar de comentarlas y recomendarlas aquí, en Muñeca Articulada.
Sinceramente estas dos obras me parecieron excelentes. Me hicieron reír mucho pero sobre todo pensar demasiado y redescubrir a una persona y a una narradora de primera.

martes, 13 de noviembre de 2012

Martes 13 (III Parte), una ocasión para disfrutar de las películas de “terror”



Ayer recién me di cuenta que tenemos un nuevo martes 13 este año, ahora en noviembre y por supuesto no quería dejar pasar la oportunidad de escribir un capítulo más sobre estas fechas agoreras. 

Pero, como no voy a entrar a repetirme acerca de los orígenes y las distintas versiones de este día infausto (pueden verlas en “Todo lo malo puede pasar” de septiembre de 2011 y en “Mitos e historias de martes 13 - Parte 2 de diciembre de 2011), se me ocurrió buscar otro aspecto que siempre está presente: las películas.

jueves, 4 de octubre de 2012

Muñecas de fantasía


¿Sabían que si una Barbie cobrara vida y tuviera el tamaño de una mujer real sus medidas serían algo así como 32-17-28? Sí, leyeron bien, no apreté mal los números. Imposible ¿no? Sin embargo hay chicas que hacen hasta lo imposible para lograr el parecido y todavía ¡siguen vivas!
Siii, otra vez muñecas es el tema del post. No lo hago a propósito. Sólo me choco con estas noticias que llaman mi atención y por eso ¿Cómo no se los voy a contar?
A principios de esta semana descubrí a una serie de chicas que de una u otra forma buscan parecerse a una muñeca. Hay algunas que quisieron ser Barbie y otras quieren semejarse a los personajes del animé.

lunes, 24 de septiembre de 2012

En tiempos de animación 3D, vivan las marionetas de tela



Hacía rato que un programa de televisión abierta no me dejaba pegada a la silla hasta que finalizara y mucho menos en uno en el que los protagonistas fueran muñecos.

¿Qué tiene de diferente, innovador? Nada, son sólo unas marionetas confeccionadas de la forma más simple, con telas y ojos de perlitas. Ningún otro rasgo distintivo. Sin embargo ahí estaba yo, preguntándome qué era eso que estaba mirando y que me divertía mucho, tanto como la historia que contaban, los diálogos, los detalles de la escenografía e inclusive las referencias a algunas películas ultra súper conocidas.

martes, 31 de julio de 2012

Caña con ruda, la anhelada química protectora


“Brindis del alba hay que beber” indica la costumbre popular correntina para el 1° de agosto y hace referencia directa a la caña con ruda. Pero ¿Probaron alguna vez en ayunas los tres traguitos de este brebaje? Algunos me dirán que soy una flojita y exagerada pero les aseguro que es una bebía MUY fuerte y amarga. Más para tomar con el estómago vacío. Si uno sorbito es mucho, ni les cuento lo que hacen tres…
Dicen que es para protegerse de los males que acarrea el mes de agosto. Y si bien para cuando terminaste de empinar el vasito, te lagrimean los ojos, también es cierto que te calentó el cuerpo y te quemó la garganta, el esófago y el estómago.

domingo, 24 de junio de 2012

El personaje central de nuestros miedos infantiles


Tanto hablar de bolsas, las mujeres que juntan bolsas, los  hombres y las bolsas, me hizo acordar de un personaje que formó parte de varias pesadillas que tenía de chica: El Hombre de la Bolsa.
Creo que los adultos no tenían en cuenta cuánto nos podían traumar diciéndonos que nos portemos bien porque sino el Hombre de la Bolsa o el Cuco nos iba a llevar. Nunca me dijeron mucho, sólo que era malo y que se llevaba a los que se portaban mal.  Claro que portarse mal era salir a jugar a la calle durante la siesta, cuando mi vieja quería dormir, o bien a la noche cuando ya había oscurecido y retrasaba al máximo entrar a cenar.
Para esos dos momentos, el caballito de batalla era asustarnos. Y vaya si lo lograban. Claro que no hacía mucho caso porque inmediatamente me olvidaba. Pero eso sí, cada sombra era un lugar del que me mantenía alejada y a la noche sí me acordaba. Recuerdo más de una oportunidad despertarme y tener miedo de los muñecos que ocupaban todo el final de mi cama. En la sombra de la noche se convertían en un ser malo. De todas formas, me tapaba toda la cabeza, trataba de pensar en otra cosa y seguía durmiendo. Pero sí me asustaba bastante.

Las reinas de las bolsas


“¡Vos y tus inquietudes!” fue la expresión de mi hermana al hacerle algunas preguntas sobre una costumbre muy propia de las mujeres: juntar bolsas. Es que en los últimos días caí en la cuenta que se trata de una manía femenina más frecuente de lo que pensaba esto de guardarlas y me predispuse a indagar en por qué lo hacemos.

Algo que por cierto suele generar más de un comentario despectivo por parte del sector masculino  que inmediatamente dice: “¿Para qué guardás tantas bolsas? ¡Tirá todo a la basura!” O peor aún: “¡Te las voy a tirar la basura en cualquier momento!” ¡Sacrilegio total! Pero nosotras no nos dejamos amedrentar, las defendemos cuan si fueran nuestros hijos recién nacidos, apretándolas todas juntas contra nuestro pecho. 

Jajajajaja. Está bien, suena a exageración, lo sé. Algunas podremos tener más cantidad, otras menos. ¡Ojo que no se trata de coleccionarlas! Sólo doblarlas para que no se arruguen y colocarlas todas juntitas en el fondo del placard o en un cajón. Hasta que un día nos damos cuenta que ninguno de los dos ya cierran, que en el apuro por sacar una quedaron todas revueltas y esparcidas. Nos decimos: “Prometido: el fin de semana (por poner una fecha, también vale: más tarde, mañana, el viernes o x día) hago una selección y tiro las que estén de más”, pero eso nunca ocurre. Sólo las corajudas y las que se precian de ser prácticas tienen la capacidad de hacerlo sin sentir un sentimiento de pérdida.